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lunes, 11 de mayo de 2009

Entre tus manos...


Toma mi cintura en esta noche oscura,

aprisiòname contra tu cuerpo

mientras me cuentas viejas historias.

En esta conjunción perfecta entre la inmensidad

y nosotros.

La luna mira confiada recostando

la sombra de nuestros cuerpos en la pared.

Aprisiòname así,

que se nos escape el frío

de antiguos desencuentros.

Dejo librado al antojo de tus manos

el desafío de acompañar

tus palabras con las caricias

que mi cuerpo reclama.

Que en esta noche serena

la historia quede inconclusa

encontrando mi boca

su descanso en la tuya.

Acelerando latidos

punza mi carne en gozo.

Mientras la noche está en tus manos

mira, como la pasión insiste.

viernes, 21 de noviembre de 2008

Mi deseo


Ando buscándote
recorriendo,
siguiendo tu huella.
Soñando con encontrarte
sintiendo que me presientes
ansiando pertenecerte.
Intentando lamer
la sal de tus heridas.
Hundirme en tu boca, quedarme.
Hurgando en mi memoria
y hallar tu voz llamándome.
Atravezar tu madrugada
y una de estas noches
llevar hasta tu cama
como ofenda y promesa
de este amor apasionado
mi cuerpo desnudo,
tenderlo a tu lado.
Hilvanando suspiros
pegadita a tu deseo
besar tu recuerdo
ofreciéndote primaveras
ver juntos amanecer,
alejando inviernos.

domingo, 9 de noviembre de 2008

Pasión, que te me desbordas...


Es la pasión que supone un viaje magnífico, nos descubrimos nosotros mismos, y aunque no nos guste, es nuestro propio rostro el que encontramos.

Y esto a lo que nos negamos, por esas costumbres de buenas señoritas, para ser buenas señoras, ser reconocidas respetadas y bien vistas,... son un corsé que cada día nos tiran más las cintas y nos dejan sin aire.

La pasión gana la pulseada, siempre.

Y nos desatamos el pelo, y abrazamos con fuerza y nos hundimos en bocas, y nos despertamos felices en una cama ajena con sábanas húmedas y revueltas, después de desatar mil batallas nocturnas, y un día de lluvia es una fiesta y no es más un caos, y el día es bello y nosotros, indiferentes al que dirán, que nada aporta.

La pasión, ésta que brota, y nos rompe reglas hasta las mas intituídas, es el motor, del noble caballero, o del asesino que nos apuñala por la espalda.

Y aunque los resultados sean distintos, esa pasión los entremezcla igual que en una vidriera de mercado donde se ve finísima platería junto a un enano de jardín.

Ambos en un punto, están juntos en la vidriera de los cambalaches.

Y nos transformamos mágicamente en inocentes y en culpables, en víctimas o verdugos.

Pero, por esa abrumadora pasión, nos conocemos como somos, y aunque nos tome mal parados, tambaleando sostenidos por pocas cosas y efímeras....

Es probable que descubramos que no somos, quien creíamos ser,... una vez más irónicamente nos cambiaron el espejo, mientras distraidos vivimos con un desconocido en nuestro propio cuerpo.

Y cuando quedamos a solas, cerramos los ojos, y la pasión nos murmura al oído, que cuando sea imprescindible volver, ella es el camino.

Así sea, efímera, tanto o más escurridiza que la mismísima felicidad.